Desde que estuve, niña,
en La Habana no se me puede olvidar
tanto Cádiz ante mi ventana, Tacita lejana,
aquella mañana pude contemplar...
Las olas de la Caleta, que es plata quieta,
rompían contra las rocas de aquel paseo
que al bamboleo de aquellas bocas
allí le llaman El Malecón...
(Antonio Burgos, Cantada por Carlos Cano)
Las barcas flotan atadas a los pies del castillo de Santa Catalina. Junto a la playa discurre el paseo que conduce al Castillo de San Sebastián, trazado sobre las rocas, y franqueado por farolas, parece retar al mar y flotar sobres sus aguas...
No hay comentarios:
Publicar un comentario